Desafíos Urbanos Nº 56

El trabajo de CECOPAL con Jóvenes 

UNA CUESTION DE DERECHOS

 Por Elena Nieto y Ana Bertarelli (*)

Para que el trabajo se realice en un marco de derechos y en condiciones dignas, ¿qué características y requisitos debe reunir y tener?. ¿Las pasantías laborales constituyen una instancia de formación y capacitación, o se las debe considerar como una etapa de inserción laboral? (Capacitación vs. Trabajo). ¿Qué correlación existe entre las capacidades, habilidades y competencias (edad, estudios, experiencia, presencia, etc) que poseen los jóvenes y los requisitos planteados por el mercado laboral?. ¿Qué estrategias utilizan los jóvenes en la búsqueda laboral y qué lugar deben ocupar las ONGs en los procesos de inserción laboral (búsqueda, acompañamiento y  seguimiento)?

Estos y otros interrogantes son los que  atraviesan las reflexiones y prácticas del Equipo de Trabajo con Jóvenes de Cecopal , desde que hace tres años, a partir de la demanda de l@s jóvenes con los que trabaja, decide incorporar la problemática de la capacitación y la inclusión laboral de jóvenes en situación de vulnerabilidad y pobreza.

Diversos estudios e investigaciones coinciden en afirmar los elevados índices de repitencia, sobreedad y deserción escolar en sectores de pobreza y exclusión social,  y de cómo estas condiciones impactan en forma directa en las posibilidades de conseguir un empleo digno y en el marco de los derechos.

Estos jóvenes provienen de un sector social donde se verifican las escasas probabilidades laborales y/o la precarización de las mismas, y donde las opciones laborales se reducen a unas pocas alternativas que limitan las posibilidades de inserción laboral. Así,  las oportunidades de insertarse se acotan por sexo: para las mujeres el servicio doméstico y las responsabilidades de la casa, y para los varones: la obra, la changa o una empresa que los contrate, especialmente en la rama de la construcción.

 

El rol del trabajo

El desempleo y la falta de trabajo atraviesa la vida de l@s jóvenes más vulnerables, constituyéndose en una circunstancia de riesgo y factor de vulnerabilidad, en el seno de una estructura sociocultural donde el trabajo representa un valor central y el empleo funciona como una fuente importante de satisfacción de diversas necesidades; ya sean económicas, psicosociales o culturales.

El trabajo ha sido internalizado como un  valor privilegiado de la sociedad, y la carencia del mismo estaría motivando malestar psicológico, de la misma manera, que el trabajo (o la ausencia de este) tiene un gran impacto sobre la autoestima de los jóvenes, produciendo muchas veces malestar psicológico y fragilización psíquica,  malestar que incluye sensaciones de inseguridad e incertidumbre.

Los jóvenes quedan invalidados porque al no ser considerados útiles socialmente, se suscita en ellos la autodescalificación que los coloca en una situación de desprotección y vulnerabilidad, lo que se manifiesta en sentimientos de angustia, depresión, ansiedad y desesperanza.

Las situaciones descriptas anteriormente explican la vulnerabilidad en la que se encuentran los/las adolescentes,  en tanto que sufren cotidianamente el no reconocimiento de sus derechos, lo cual limita sus posibilidades de elaboración de un proyecto de vida propio, y menoscaba la construcción de su  identidad  personal y social.

Esta situación se ve agudizada aun más por la ausencia de espacios de capacitación  que permitan el desarrollo de las competencias, recursos, habilidades y destrezas que estos/ estas adolescentes y  jóvenes poseen.

Mariela Macri  menciona como característica principal de este grupo el limitado acceso a bienes sociales y económicos, a derechos de ciudadanía y servicios públicos. Lo define como un perfil de vida con componentes de riesgo social, o sea de ver vulnerados sus derechos, de no lograr un desarrollo de sus potencialidades y resultar excluidos de los canales de integración social.

Las ONGs que trabajamos en el acompañamiento de jóvenes para su inclusión laboral nos enfrentamos a una tensión: por un lado están los jóvenes en situación de vulnerabilidad y exclusión vinculada a sus condiciones socio económicas, a su nivel de escolaridad, a su procedencia territorial y social y, por otro lado, está el mundo laboral y empresarial cada vez más selectivo en relación a los requisitos y exigencias para ingresar al mundo del trabajo. Los jóvenes en situación de vulnerabilidad tienen claras desventajas con relación a otros jóvenes que han tenido y tienen otras oportunidades. Estas desventajas iniciales, en lo educativo, social, económico y cultural tienen después su correlato en las oportunidades que van a tener los/as jóvenes en su inserción laboral.

 

Alternativas de capacitación

En este complejo y difícil contexto, el Equipo de Trabajo con Jóvenes desarrolla desde hace tres años distintas alternativas de capacitación e inserción laboral con jóvenes de Villa El Liberador, Estación Flores, Ciudad de los Cuartetos y 23 de Abril.

En el desarrollo de nuestro trabajo hemos podido observar como los conocimientos, competencias, habilidades y destrezas que los jóvenes adquieren en diferentes capacitaciones en Salud Sexual y Reproductiva, Derechos y Ciudadanía y Comunicación  (en donde sostienen el programa de radio semanal "la Esquina"),  les son útiles a la hora de enfrentar una entrevista laboral, desempeñarse en una pasantía y fundamentalmente en pensarse como jóvenes con derechos a la hora de formular su proyecto de vida.

Los jóvenes también participan de distintas instancias de capacitación, de acuerdo a sus intereses y expectativas. Estas capacitaciones se realizan en distintos escenarios y contextos, así por ejemplo los cursos de computación se efectúan en el Aula Tecnológica instalada en la sede de Radio Sur, en Villa El Libertador; los cursos de serigrafía, en La Casita Comunitaria "El Trébol", en Estación Flores, los cursos de fotografía en los salones comunitarios de barrio 23 de Abril y en Villa El Libertador. Otros como panadería, control numérico y peluquería, son realizados en instituciones privadas, sindicatos, UTN, etc.

Con relación a la inserción laboral se ha participado también de distintas experiencias, como por ejemplo El Programa Entra 21 (ADEC), donde los jóvenes, en forma rentada, realizaron capacitaciones en informática y habilidades socio laborales, durante dos meses, para luego insertarse por cuatro meses en una empresa o comercio, en carácter de pasante.

Las pasantías son a veces para los jóvenes una posibilidad que les permite una primera aproximación al mundo del trabajo, pero también alrededor de estas se presentan muchas distorsiones  que hace que muchas veces terminen funcionando como "mano de obra barata" y no como verdaderos espacios de crecimiento y capacitación.

Es muy importante no escindir y separar lo educativo de lo laboral, debe haber espacios para que los jóvenes no solo realicen capacitaciones específicas, sino que también desde las empresas se debe facilitar y favorecer la reinserción o culminación de los estudios en el sistema educativo formal.

Es necesario respetar "los tiempos" de los jóvenes, ya que actitudes, competencias, habilidades y destrezas se aprenden en procesos a veces no coincidentes con los tiempos demandados por las empresas.

Actualmente, los y las jóvenes que realizan cursos de capacitación en serigrafía y fotografía, llevan adelante incipientes emprendimientos productivos, donde ponen en práctica las competencias y habilidades aprendidas.

La inserción del joven y la joven al mundo laboral, ya no es permanente. El rito de iniciación: terminar la escuela, el primer  trabajo, primer sueldo, lo que llevaba a la estabilidad e independencia hoy ya no existe.

Una de nuestras apuestas está orientada al Autoempleo, a los  Emprendimientos Productivos. Mujeres jóvenes están desarrollando con el acompañamiento y seguimiento del equipo un emprendimiento fotográfico que consiste en la promoción y venta de fotos familiares y eventos sociales, lo que representa un ingreso económico de importancia para dos de las jóvenes que son madres.

Frente a la exigencia de estudios secundarios completos que plantean los empresarios como requisitos indispensables para la inserción laboral de los jóvenes, la educación formal forma parte de nuestra principales preocupaciones como equipo de trabajo. El apoyo escolar en Lengua y Matemáticas hizo posible que varios jóvenes concluyeran con éxito sus estudios y otros fueran promovidos de año.

Hoy, adhiriendo a un Programa Nacional, nos encontramos realizando apoyo escolar en diferentes barrios de la zona sur de la ciudad de Córdoba. En ese marco, un grupo de jóvenes vinculado a Cecopal, capacitados como promotores y  que desarrollan tareas comunitarias, se han insertado como asistentes de las clases de apoyo y de los Talleres de Promoción del Desarrollo Familiar y  Comunitario, que se realizan en Villa El Libertador, Estación Flores, Santa Rosa y 23 de Abril, en el marco del Programa Familias por la Inclusión Social. Allí desarrollan, en forma rentada, tareas de enseñanza, acompañamiento y promoción, reuniones con docentes y padres y actividades recreativas para niñ@s y jóvenes.

En este complejo y profundo recorrido acompañando a los jóvenes en distintas experiencias de capacitación e inserción laboral posiblemente sigan siendo más los interrogantes y las incertidumbres que nos atraviesan que las certidumbres. A lo mejor, la única certeza que orienta nuestro trabajo sea el profundo y rotundo convencimiento de que l@s jóvenes vulnerables y pobres son absolutos merecedores  de una vida digna y que ésta solo es posible, si sus derechos a la educación y al trabajo son respetados y reconocidos para su efectivo cumplimiento, ya que solo esto garantizará que puedan tener y acceder a una real integración y participación social. Es imprescindible trabajar por una sociedad inclusiva y no excluyente que brinde oportunidades a todos y todas, independiente de la historia de vida, procedencia social, territorial o de género.

 

(*) Integrantes del Equipo de Jóvenes de CECOPAL