Andrea Holgado, docente investigadora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata
"HAY UN QUIEBRE ENTRE LA REALIDAD ESCOLAR Y EL BARRIO"
La educación juega, sin duda, un rol importante en la búsqueda de un futuro mejor. Pero para algunos sectores sociales del país esto resulta parece inalcanzable. Uno de los Proyectos donde trabaja Andrea Holgado, licenciada en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata, es Radio Itinerante que tiene "el objetivo de brindar herramientas para la toma de la palabra y la construcción del propio relato de los sectores pobres y marginados de la sociedad. Herramientas que aporten a la construcción colectiva en pos de una vida digna para todos". Holgado dirige también proyectos sociales de comunicación con sectores vulnerables de la sociedad, fundamentalmente jóvenes y niños.
- ¿Cómo definiría la situación actual de los jóvenes?
- Yo me he ocupado más que nada de los jóvenes en situación de vulnerabilidad o pobreza, sin embargo hay algo que atraviesa a los jóvenes que es el desencanto. Atraviesa transversalmente a todos los jóvenes. Se ven situaciones de violencia y prácticas de marginalidad tanto en lugares periféricos como en sectores medio altos. Al leer el diario lo ves, hay situaciones de violencia brutal que uno diría bueno, qué problema puede tener un chico de clase media alta
Hay un autor, Jesús Martín Barbero, que habla de una manera muy interesante del desencanto en los jóvenes, es un desencanto que tiene que ver con la pérdida de sentido en la vida. Hoy los jóvenes, todos, estamos absolutamente bombardeados por la lógica de mercado entonces él lo que plantea es que la accesibilidad a lo material no puede ser un fin. Barbero dice que no hay margen para lo que es no-racional, todo aquello que tiene que ver con la emoción y la solidaridad, lo que es la comunicación física si se quiere. Hay muchos autores que han trabajado esto.
Hay un autor alemán que habla de la diferencia entre simulación y ficción y dice que el mundo de hoy es el mundo de la simulación. A través de lo que es la exposición mediática, la tecnología. Hay una simulación de relación, una simulación de comunicación, y él lo que dice es que no es ficción, en la ficción hay un código, entre quien mira la ficción y quien la realiza de que eso es ficción, y uno lo sabe. Entonces cuando él dice que los medios hoy generan simulación, lo da como algo terrible, porque se pierden los límites entre lo que es ficción y lo que no lo es.
Me parece que este es un marco, en ese sentido, que atraviesa a los jóvenes.
- ¿Y los jóvenes de la Argentina?
- Tenemos la particularidad de lo que dejaron los años ´90 en nuestro país. Me parece que esta más que documentado y hablado lo que esto dejó en lo cultural y económico, porque, digamos si fuera solamente económico sería una cuestión de exposición.
Hubo todo un proceso social, cultural, educativo, que fragmentó, distanció todo lo que se llaman lazos sociales y solidaridad. Y que fragmentó incluso en cuanto a la demanda. Entonces ¿que vemos hoy?, demandas parciales, Grupos por la Tierra, Grupos por la Vivienda, Grupos por Acceso a la Educación, por Acceso a los Alimentos, son reclamos fragmentados, y de alguna manera se pierde de que en realidad hay una cuestión global, que vincula todos estos aspectos. Quizás no cambió tanto la forma de participación sino el escenario, yo por ahí me inclino más a pensar en formas de participación en asociativismo, grupos; en la historia argentina todo esto siempre fue muy rico.
En los ´90 cambió el escenario, el retiro del Estado, la reconfiguración del Estado para otros fines. El estado se reconfiguró para otros grupos que eran los grupos económicos, y se desentendió de todos los bienes sociales, salud, educación y vivienda. Entonces todo este entramado lo empezó a ocupar todo un conjunto de organizaciones, algunas con fines muy altruistas y algunas no. Porque digamos que en el amplio abanico de las ONGs y las organizaciones hay una gran ensalada, hay organizaciones legítimas, con un desarrollo y con un trabajo espectacular y hay otras que terminan siendo organizaciones recaudadoras de fondos para que un grupo de personas vivan.
- ¿Qué función cumple la educación?
- Es en el tema de la educación cuando el rol del Estado es medular y fundamental.
Lo que pasa es que no se puede hablar de la educación sin el marco social y económico. El problema de la educación es un problema estructural del país, de crisis económica, deterioro en las condiciones de trabajo, de prevención, deterioro en las condiciones laborales. Hubo un retroceso en las conquistas sociales de los trabajadores, me parece que la educación en última instancia es un emergente. La educación históricamente fue la que en nuestro país generó el ascenso social. Es un tema que a veces se lo relativiza, y yo por mi trabajo en la facultad recibo pasantes de EEUU todos los años y ellos están impresionados con el sistema de educación pública nuestro, ellos plantean que en su país no hay ascendencia social, está absolutamente cristalizado por los costos de los estudios superiores y que solo pueden resolverlo a través de becas.
El rol de la educación pública en nuestro país es importante. Paremos un poco en criticar la educación pública, que es un espacio estratégico para la salida adelante de un país.
Hay una discusión en torno a educación que, a mi entender, va por un eje falso, unos dicen contenido y otros dicen las cuestiones pedagógicas o didácticas, desde mi punto de vista no es una cuestión de contenidos ni de hacer más entretenido los contenidos a los alumnos, sino de educación para qué; objetivos. Para qué uno desate el proceso de enseñanza aprendizaje. Hay autores que han hablado de este tema como (Paulo) Freire. (Dermeval) Sabiani, que fue discípulo de Freire, hace mucho hincapié en esto porque él dice que las críticas hasta con buena intención en la educación pública, son funcionales a quienes apuntan contra la educación pública.
En definitiva, dice, si vamos a hacer experiencias pequeñas, innovadoras, va a ser para una elite y que pasa con los chicos de los barrios, las escuelas masivas. Desde una perspectiva que se supone muy moderna o progresista, termina siendo elitista. Obviamente plantea que la escuela tradicional ya no da para más. Y hablando de las cuestiones sociales ahí tenés otro punto. Con la experiencia que yo tengo las escuelas en las zonas periféricas tienen una función que va más allá de la educación. Son más una contención de chicos, porque los padres o están desocupados o no están en la casa o están changueando o están trabajando todo el día y la escuela empieza a cumplir un montón de otras funciones. Lo que plantean muchas directoras de escuelas con las que he trabajado es: "no damos a vasto", "no podemos con el desastre con el que cotidianamente nos enfrentamos". Una directora de un EGB de La Plata que tiene 600 alumnos, en un barrio periférico muy pobre, me decía, yo trato de hablarles a los jóvenes de diálogo, de respeto, de tolerancia, y después ese chico vuelve a su casa y su realidad es otra, es violencia es intolerancia, es la ley del más fuerte. Ella me decía yo me encuentro con una contradicción muy fuerte. Hay un quiebre, una fractura entre las dos realidades, la escolar y la de su barrio. Promover otro tipo de valores que no tiene que ver con el consumo es difícil porque por otro lado se los margina porque tienen la zapatilla trucha. Hay un proceso muy interesante que es el de tomar la imagen del joven de clase alta, es una imagen prestada. La vestimenta se copia como una forma de apropiación a lo que ellos no pueden llegar.
- ¿Cuál es su experiencia trabajando con los jóvenes?
- Yo la experiencia que he tenido trabajando con los jóvenes es a través de la comunicación y educación. Es decir, se establece un proceso de comunicación en escuelas a través de la radio, ya sean radios escolares, radio pasillo, no es tecnología sino una mediación cultural. En la medida en que el joven se siente validado, tiene su autoestima elevada, siente que de golpe se lo escucha, se lo considera. Se produce un cambio que redunda hacia su actitud escolar. En esta escuela trabajamos con chicos de 15 años, y trabajábamos en la escuela y otros venían a la facultad, porque nosotros lo que queríamos es que ellos se apropiaran del ámbito de la facultad.
En el principio de la instancia taller son muy callados, tienen una actitud corporal, que te miran así muy agresivos, y están acostumbrados a que el mundo sea hostil con ellos. Pero en la medida en que se empieza a desatar todo este proceso de comunicación, y que los chicos empiezan a apropiarse de la palabra, cambia. Yo siempre digo no es que los chicos son buenos o malos, es que tienen un infierno tan grande en la cabeza, no saben, no pueden no tienen elementos palabras para expresar lo que les pasa. En mi opinión la comunicación radiofónica tiene esa faceta alucinante que es la oralidad, y que terminan haciendo sus confesiones de vida, sus planteos, y uno se empieza a enterar de realidades… que bueno el paso importante de ellos es ponerlo en palabras y decirlo. Obviamente uno lo piensa de experiencias chiquitas, de su propio trabajo, ahora la realidad después es mucho más compleja. Tuvimos muchas experiencias, en una nos pasó algo muy lindo porque en esa escuela los chicos armaron su centro de estudiantes. Esta escuela queda a 20 minutos del centro de La Plata y para estos chicos la Universidad es algo que ni remotamente entra en sus cuentas, es decir que es algo cultural, porque uno dice tenés la universidad a 15 minutos, es gratuita, la universidad de La Plata da una cantidad enorme de posibilidades, pero desde lo simbólico eso es inaccesible para ellos. Fueron tres años de trabajo, tuvimos un proceso donde chicos que no iban ni para atrás ni para adelante con la escuela terminaron el colegio, y hubo cinco que ingresaron a la universidad, no a estudiar periodismo, el fin no era ese sino que pudieran encontrarle un sentido al proceso educativo. Porque si vos le preguntas a un chico en abstracto el proceso educativo no tiene ningún sentido para ellos. Todo es el éxito individual. Pensá que todas las conquistas sociales y laborales se borraron de un plumazo en diez años. Mas allá de lo económico, también está lo que se produjo en lo cultural, en lo simbólico, el ascenso por la picardía, la viveza.
Entrevista: María Victoria Minetti
Una radio que procura facilitar prácticas sociales de cambio
"Radio Itinerante nace como una propuesta conjunta entre un grupo de periodistas y Comunicadores Sociales, docentes y estudiantes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata que, como trabajadores de la Comunicación y el Periodismo, entendiendo a la información como un bien social, nos planteamos acompañar y articular el proceso de construcción de la Comunicación en la comunidad.
El diseño de un proyecto social nace por varios motivos que podríamos arbitrariamente dividir en dos posibilidades: por un lado la sensibilidad ante la realidad social, la intuición que lo que uno cree factible y necesario se condice con esa realidad. La necesidad de generar cambios ante cuestiones que nos abruman desde lo colectivo y un sinnúmero de motivaciones intimas de quién toma la hoja y comienza a bocetar respuestas posibles. Por otro lado, las evaluaciones de situaciones determinadas, el diseño de estrategias y viabilidad, el haber caminado esas realidades que nos duelen y nos interpelan. De la conjunción de estas vertientes suelen nacer proyectos sociales a veces acertados, otra errados, otras tantas voluntaristas pero inviables, en fin, una serie de voluntades de cambio que buscan un cauce.
Los proyectos se van modificando y recreando en su confrontación con la realidad, con su puesta en marcha. Es decir son dinámicos y se redefinen a partir de su aplicación.
A medida que nos fuimos involucrando en este proceso, todos nos fuimos modificando y el proyecto con nosotros. Nos encontramos con una demanda y una necesidad aún mayor de la que intuíamos. El proyecto inicial comenzó a diversificase, a extenderse en el tiempo y a cobrar nueva variantes. Podríamos decir que en algún momento llegamos a sentirnos desbordados por la demanda, la necesidad, el entusiasmo y los nuevos horizontes que se abrían.
Luego del primer año de trabajo llegó el momento del balance. Debíamos tomar decisiones fuertes: o nos reformulábamos, o el proyecto concluía. Estábamos ante un momento clave: Por un lado falta de de recursos y una altísima cuota de voluntarismo. Por otro la certeza de estar transitando un camino correcto. La decisión fue clara, debíamos dar un salto cualitativo y cuantitativo. Comenzar a materializar nuestro sueño con mayores niveles de organización y comenzar a sistematizar nuestra experiencia para compartirla y que fuera útil a quién quisiera trabajar en esta dirección. Es decir, brindar herramientas que a través de la comunicación radiofónica aportaran a la democratización de las comunicaciones. Brindando y articulando saberes y relatos con la comunidad, allí donde estos tienen sus condiciones materiales de producción. Fuimos dando nuestros primeros pasos, bocetamos nuevas propuestas, diversificamos prácticas y en esos estamos".
RADIO ITINERANTE:
Vamos Construyendo Nuestra Propia Voz