Desafíos Urbanos Nº 57

Contradictorias opiniones de los funcionarios responsables en el tema de las drogas

¿SE CONSUME PACO EN CÓRDOBA?

En Córdoba, tanto a nivel municipal como provincial y  nacional,  es escasa la acción estatal sobre la problemática de drogas, ya sea en prevención, asistencia o represión. Y específicamente, sobre la producción, venta y consumo de paco, la información es prácticamente inexistente.

 

El subdirector del Instituto Provincial de Alcoholismo y Drogadicción (IPAD), Fabián Zárate, dice que en los últimos dos años han recibido "casos esporádicos" de pacientes que decían haber consumido paco, mientras que Osvaldo Navarro, director de La Casa del Joven y delegado por Córdoba ante la Secretaría nacional de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), asegura tajantemente que no hay paco en Córdoba. En tanto, el director de Lucha contra el Narcotráfico de la Policía provincial, admite que "seguramente debe haber" porque, aunque no realizaron secuestros de esta droga, sí secuestraron cocinas donde había elementos que se utilizan para su elaboración.

"En el IPAD somos tres los médicos clínicos. Yo solo, el año pasado, apenas tuve tres pacientes que vinieron a consulta por otros problemas que en la entrevista me dijeron haber consumido paco", relató Zárate. Supone que esto se debe a una "cuestión etárea" ya que el consumo de paco sería más popular en una población más joven que la de mayores de 21 años que atienden en el IPAD. Por eso, supuso que podrían recibir más casos en La Casa del Joven, que atiende a pacientes por problemas con drogas y alcohol menores de esa edad y en los dispensarios en los barrios.

Por el contrario, el director de La Casa del Joven sostiene: "El paco es un fenómeno del conurbano bonaerense, donde hay cocinas y condiciones extremas de vida que no tienen nada que ver con Córdoba donde aún en las peores condiciones hay mayor contención". Navarro asegura que luego de la denuncia pública de la presidenta de la Cooperativa de Carreros del barrio diciendo que hay paco en la zona, consultó al dispensario de Villa Urquiza y al sargento de policía al que habían encargado la investigación del tema, pero que ambos le dijeron que no se trataba de paco, por lo que supone que "se ha popularizado el término y la gente lo hace extensivo al deterioro por el consumo de otras sustancias". Y agrega: "Desde que apareció con fuerza en los medios porteños, debo haber recibido una decena de consultas periodísticas sobre el tema".

Asegura que no hay paco en Córdoba por una cuestión de "rentabilidad". "Córdoba es un mercado más chico que Buenos Aires. En Buenos Aires, te venden paco -una porquería con residuos tóxicos- para fumar a un peso, mientras que acá te venden cocaína rebajada con geniol para aspirar y a cinco pesos o más. Además, llevar la droga desde las cocinas en San Vicente o Colonia Lola a Villa Urquiza tiene un costo que encarecería el producto. En Córdoba, si un vendedor de cocaína se metiera a vender paco, se le arruinaría el negocio grande", argumenta.

Además, asegura que si hubiera paco, tendrían que recibir muchas internaciones y consultas porque "es muy adictivo y produce mucho deterioro", de modo que necesitarían atención en hospitales de cierta complejidad. Y agrega: "Cuando se comienza a consumir paco, se necesita una provisión continua y alta, porque el efecto es rápido pero dura poco, por lo que enseguida tendría que tener mucha difusión y aquí parece que sólo hay casos aislados".

Sin embargo, en enero de este año, Oscar Vargas, titular de la Dirección General de Lucha Contra el Narcotráfico de la Policía provincial, le dijo a La Voz del Interior que no han realizado ningún secuestro de paco en la provincia, pero admitió: "Seguramente debe haber paco, porque se elabora con la ‘raspa’ de la cocina donde se produce cocaína y en Córdoba ya hemos secuestrado cocinas de este tipo". La ‘raspa’ son los residuos que quedan en las ollas donde se elabora y estira el clorhidrato de cocaína, utilizando sustancias como ácido clorhídrico, acetona y éter. A este residuo, para fabricar paco, se le agregan otros componentes como nafta, querosén, virulana o el material interno de los tubos fluorescentes.

 

Poca asistencia, casi nula prevención

El Gobierno Nacional "no tiene una política de Estado sobre el tema: tiene algunos buenos técnicos, pero una mala conducción", asegura el delegado provincial  en el Consejo Federal para la Prevención y Asistencia de las Adicciones y Control de del Narcotráfico (Cofedro). A través del Cofedro, la Sedronar pretende concertar políticas, planes y programas destinados a la prevención, asistencia y la lucha contra el narcotráfico, y un accionar conjunto con las autoridades de cada jurisdicción en todo el país. Sin embargo, para Navarro,"la secretaría es un engendro impulsado por los Estados Unidos, donde se unen prevención y represión". De hecho, el Cofedro está compuesto tanto por representantes de salud mental y prevención de adicciones, como por autoridades de las fuerzas de seguridad de cada provincia.

A nivel municipal, no hay ningún área específica que se encargue de la problemática del consumo abusivo de drogas, aunque habría algunos funcionarios del área de salud comunitaria que planean implementar proyectos al respecto. Sólo los equipos de atención primaria de salud atienden la demanda planteada por las familias de los barrios, pero lo hacen sin programas ni personal específico.

En marzo del año pasado luego del asesinato del niño Facundo Novillo en barrio Colonia Lola, el entonces Subsecretario de Salud municipal, Ricardo Hernández, reconocía al portal  Sosperiodista que en los equipos de atención primaria de la salud había "temor" a que los dueños del negocio de las drogas en los barrios adopten represalias contra los profesionales si éstos se muestran activos en la contención de jóvenes y familias que asisten a los dispensarios por problemas de adicción. Sin embargo, hasta ahora, no se han conocido este tipo de represalias.

La situación no ha cambiado mucho desde entonces. En los 94 centros de atención primaria de la salud de esta ciudad, no hay programas para atender las adicciones ni profesionales de salud mental. La atención primaria se reduce a programas de Clínica Médica, Pediatría, Tocoginecología, Medicina General y Odontología, Control de Crecimiento y Desarrollo del niño, más la Asistencia Social. Y se atienden las "demandas espontáneas" que llegan al dispensario con los profesionales que allí trabajan: enfermeras, médicos y trabajadores sociales.

La prevención del consumo abusivo de estas sustancias es todavía un tema pendiente en los tres niveles estatales en Córdoba. Se desarrollan programas "aislados" –según reconoce el propio Zárate- desde las áreas de Educación, Salud o Gobierno y Seguridad, pero no hay acciones constantes ni articuladas. En el IPAD, su subdirector cuenta: "En los últimos años comenzamos a hacer prevención en los colegios, pero sólo cuando nos llaman, porque somos una institución de atención terciaria". En el Ministerio de Gobierno, la Dirección de Relaciones con Asociaciones Vecinales comenzaría un programa de prevención del consumo en las escuelas de la Provincia, contó Encarnación García, de la Comisión de Seguridad de Villa Cornú. En la Municipalidad, en tanto, según refirió Navarro, el área de salud comunitaria estaría proyectando trabajar el tema en articulación con La Casa del Joven.

Aunque reconocen que el consumo de drogas en la Provincia se ha incrementado a partir de los años 90 y se ha extendido también a las mujeres, los tres funcionarios médicos aseguran que en Córdoba, el problema más grave de consumo abusivo de sustancias es el alcohol, aún cuando "no está registrado como problema". El 20% de la población general y el 70% de los jóvenes entre 18 y 25 años, es adicto o realiza un consumo excesivo, es decir que tiene al menos doce borracheras al año en las que sufre algún trastorno durante o después del consumo. En tanto, el consumo (desde el ocasional, hasta el frecuente y el compulsivo) de todas las drogas ilegales  ascendería a menos del 7%. Entre ellos,  los cocainómanos "puros" son los menos: "La mayoría tiene también trastornos con el alcohol porque es la puerta de entrada y la acompaña antes, durante y después", sostiene Zárate. "Si pensamos que los estudiantes universitarios en Córdoba son 140 mil y que 80 mil se emborrachan cada fin de semana, no sé cómo no lamentamos más muertes aún. El problema es que no se lo registra como problema, pero sí hay mucha moralización sobre el consumo de drogas. Un padre se vuelve loco si le encuentra un porro a su hijo, pero no se preocupa si lo ve llegar borracho, en moto y sin casco", razona Navarro.

María Soledad Segura