ESTO PRODUCE EL PACO
En la medida que se fuma, el Paco ingresa velozmente al torrente sanguíneo y en segundos llega al cerebro, generando en el consumidor sensaciones de euforia, pánico e insomnio. Pero el efecto estimulante se esfuma en minutos y el organismo reclama nuevas dosis de la droga. La fugacidad del efecto alucinógeno obedece a que la pasta base no contiene, en cada dosis, más del diez por ciento de cocaína y lo demás son elementos adulterantes que sólo profundizan las lesiones cerebrales y pulmonares.
Es posible detectar a los adictos al Paco ya que, a las pocas semanas de haber empezado a consumir la droga, adelgazan visiblemente, presentan los ojos hundidos y notorias quemaduras y ampollas en la boca (la pipa de lata les quema los labios) y escoriaciones en la piel, los brazos y el pecho.
A diferencia de lo que ocurre con los usuarios del alcohol, la marihuana o la cocaína, que en general logran preservar sus vínculos sociales, los consumidores de Paco tienden a automarginarse, se aislan, abandonan todo, pierden todos los valores y en sus hogares empiezan a faltar cosas, ya que deben robar para seguir adquiriendo la droga.
Los trastornos físicos principales que provoca el pacto son desnutrición, disminución rápida de peso y de la potencia sexual, cefalea, enfermedad de Parkinson y hemorragia cerebral, daños en el cerebro e intestinos.
Los trastornos psicológicos más frecuentes son depresión, ansiedad, psicosis similar a la ocurrida en la esquizofrenia, paranoia, miedos.
Ninguna droga se ensaña tanto con el cuerpo de los consumidores, su sistema nervioso central, el sistema respiratorio y el sistema cardíaco. Corriendo por la sangre que se oxigena en los pulmones ingresa al Sistema Nervioso Central, donde la hemoglobina se suma a los tóxicos generando severos daños irreversibles a nivel neurológico por la inhabilitación permanente de los centros nerviosos, lo que provoca la pérdida de reflejos, motricidad, inteligencia y hasta memoria en los adictos.