Encarnación Ortiz de García, doña Nena, de Villa Cornú
UN AMA DE CASA QUE LUCHA CONTRA EL PACO
"Nadie quiere reconocer que hay paco en Córdoba por la gravedad del problema", asegura Encarnación Ortiz de García, un ama de casa de Villa Cornú que desde hace quince años impulsa la Comisión de Seguridad de su barrio en la que trabajan contra el delito y el tráfico de drogas en la zona.
"El jueves santo de este año, a la noche, yo misma encontré un chiquito de 11 años con dos cigarros de paco. Dijo que se los había regalado un amigo", relata doña Nena, como la conocen en el barrio. Asegura que comenzaron a ver casos de paco desde febrero y marzo de este año, por lo que supone que "antes de fin de año se va a notar mucho". Además, dice que hay vecinos que cuentan que en su propio barrio habría una cocina. Doña Nena está segura de que se trata de paco porque "el que lo consume es un zombi" y "se pone violento muy rápido".
Ella se dedicó especialmente a la problemática del tráfico y consumo de drogas porque "donde hay droga, hay robo", por lo que considera que "si controlamos la droga, controlamos el delito". Por eso, es vehemente al considerar que no se debe despenalizar el consumo de drogas porque "despenalizar la droga, sería despenalizar el delito". Y cree que los problemas de drogas se deben al deterioro de la estructura familiar: "Faltan amor, diálogo y límites tanto en las familias pobres como en las ricas y los chicos salen a buscar a la calle lo que no encuentran en sus casas".
Hace 15 años, el 19 de junio de 1993 balearon su casa e hirieron a su hijo. Recién el año pasado se enteró por un vecino que el ataque se produjo porque unos meses antes ella había auxiliado a una jovencita a la que hubo que internar por sobredosis y los narcotraficantes de la zona creían que ella los había identificado. A fines de ese año, participó del Primer Encuentro Vecinal de Seguridad organizado en el CPC de Argüello por la Policía del Provincia, donde se impulsó la formación de unas cincuenta comisiones de seguridad en diversos barrios de la ciudad.
"El nuestro es hoy el único grupo que sigue funcionando", asegura. Se dedican a informar a la Policía dónde hacen falta móviles, allanamientos u otros operativos porque"el policía puede venir e investigar, pero hay cosas que sólo sabe el vecino", sostiene Nena. La comisión de Seguridad de Villa Cornú hoy tiene nueve integrantes: "Profesores, fotógrafos, mamás, ex custodios privados y ex policías, todos del barrio", cuenta. Ellos reciben denuncias de los vecinos que no quieren ir a la Policía "porque desconfían", salen a recorrer el barrio para reconocer lugares donde se juntan las bandas de posibles delincuentes, pero también para ver si la Policía cumple con patrullar los lugares donde fue solicitada. Además, han colaborado transmitiendo su experiencia a vecinos de otras zonas.
Nena participa también de acciones de prevención: ahora está contenta porque la Dirección de Relaciones con Asociaciones Vecinales del Ministerio de Gobierno va a lanzar un proyecto de prevención de la drogadicción en las escuelas de la Provincia y porque a principios de este año recibió una distinción en la Legislatura por haber participado en un programa de prevención de VIH/SIDA, drogadependencia, alcohol y tabaco implementado por la Fundación Prevenir.
En base a su experiencia, ella insiste en la necesidad de armar cuerpos de "policías voluntarios, como nosotros, como los bomberos voluntarios". Sin embargo, se opone a la iniciativa de otros vecinos de armarse para salir a buscar a los delincuentes.
María Soledad Segura
LA NIÑEZ ASEDIADA
En la tercera semana de abril, docentes y padres de la escuela primaria Canónico Piñero, ubicada en Villa Campo de la Rivera, denunciaron públicamente que chicos de entre 8 y 11 años llegaban drogados al establecimiento y advirtieron sobre la posibilidad de enfrentamientos armados por el control de la venta de los estupefacientes.
"Pequeños de cuarto, quinto y sexto grado ya vienen drogados desde sus casas. Lo notamos desde hace tiempo, pero este año se han incrementado los casos, fundamentalmente en el turno tarde", afirmó la vicedirectora del establecimiento, Viviana Panico.
Se supo, también, que uno de esos días, menores que no cursan en esa escuela se presentaron con revólveres, ante lo cual un chico, que estaba en horario de clases, corrió al baño y sacó una escopeta recortada que había ocultado en el techo. La intervención de los docentes logró evitar el enfrentamiento.
Una madre aseguró que “hay chicos de primer grado que fuman porros”, mientras otra agregó que los niños también consumen cocaína, paco y pastillas.
La secretaria de Educación de la Provincia, Delia Provinciali, juró que “el Ministerio de Educación no ha dejado sólo a los docentes en la lucha contra la droga” y convocó a toda la sociedad a hacer un entramado para contener a los chicos. “La escuela es la última frontera en esta batalla”, subrayó.