Exposición de Toty Flores del Movimiento de Desocupados de La Matanza, en la Jornada de Ciudadanía organizada por Cecopal, el 25 de Setiembre de 2004
“Cuando con otros Somos Nosotros”
“Traigo un saludo de mis compañeros de La Matanza. Agradecemos a CECOPAL la posibilidad de poder contarles en este encuentro nuestra experiencia.
Brevemente relataré nuestra corta historia: somos uno de los movimientos de desocupados más viejos que existen en el País. Empezamos a construirnos alrededor del año 95. Y el 1º de Mayo de 1996 tomamos el nombre de Movimiento de Trabajadores Desocupados. Ese año con las puebladas de Cutral-Co y Jujuy la opinión publica se sensibiliza y se empieza a ver a la desocupación como una cuestión importante. A ninguno de nosotros se nos hubiera ocurrido, 10, o 15 años antes, pensar estar al frente de un movimiento de desocupados. Este país fue un país de pleno empleo y poderosas organizaciones de trabajadores. No podía pensarse siquiera, que trabajadores se organizaran en un movimiento social que no tuviera nada que ver con la reivindicación del trabajo.
Fueron años de intensa discusión, algunos escribas a sueldo del neoliberalismo llegaron a plantear que había llegado el fin de la historia y con ello el fin del trabajo. Nosotros nos opusimos categóricamente a estos lineamientos; como trabajadores desocupados, dijimos: “no es responsabilidad nuestra que en el país no haya empleo; tenemos las fuerzas y capacidades de trabajo intactas y en algún momento lo tendremos que demostrar”. A partir de entonces comenzamos a construir los movimientos de Trabajadores Desocupados, la prensa los llamó “movimientos piqueteros”, pero esta entidad social que nos daba el ser trabajadores desocupados, para nosotros es la parte más importante de nuestra identidad. Porque los trabajadores desocupados, más allá de sí están instalados en la prensa o no, van a seguir existiendo en tanto que exista desocupación. Y van a seguir existiendo como una fuerza social distinta. Si ahora se consigue trabajo, la experiencia que hemos pasado, dejó huellas que habrá que analizar profundamente para encontrar respuesta en este sentido. Así es que esta caracterización social del Movimiento Trabajadores Desocupados es quizás, lo substancial como definición.
Nosotros hemos dicho y hecho muchas cosas, pero una de las razones que nos distinguió como movimiento fue que en el año 97 cuando el Estado daba respuesta a través de los Planes Trabajar, nuestra organización decidió rechazarlos, porque creyó que apuntalaban el sistema de clientelismo político y no eran solución para nuestros problemas, ya que iban directamente contra la cultura del trabajo; que iba a crear nuevas subjetividades, que iría a instituir nuevas formas de relacionarse entre los trabajadores y que por lo tanto iba a cambiar también, aquellos que tanto queríamos nosotros, que era mantener nuestra identidad social.
Por supuesto perdimos muchos compañeros, los grandes movimientos piqueteros crecen alrededor de los planes asistenciales. Nosotros no objetábamos eso, habíamos debatido mucho con otros movimientos en esa etapa, pero creíamos que era necesario que cada uno hiciera su experiencia, nos habían quitado todo, no podíamos quitarnos entre nosotros la posibilidad de ejercer, también nuestro derecho a la experimentación.
Hoy existen Movimientos que aunque tomaron la vía del asistencialismo, los reformulan y arman proyectos productivos. Nos parece que están en el camino de reinsertarse y no quedar dependiendo del asistencialismo clientelar del Estado y de los políticos mas allá que de partidos, ya que la lógica del clientelismo vierte su hedor maloliente mucho mas lejos de lo visible. Identificar este asunto también es una importante contribución a la construcción de pensamiento que rompe con la lógica del poder hegemónico.
Nosotros no entendíamos por donde pasaba esto de ser ciudadanos, habíamos perdido todo: ¿cómo poder reivindicarnos como ciudadanos? Porque no teníamos nada. Lo que nos daba libertad de poder optar por una u otra variante en el terreno de las elecciones, en las relaciones económicas con otros sectores sociales contrapuestos en cuanto intereses, en el terreno de las políticas y la posibilidad de incidir en las políticas de Estado, tenía que ver con nuestro trabajo, era nuestra fuerza y capacidad de trabajo y no los habían quitado, habíamos perdido una batalla importante. No teníamos más posibilidades de hacer nada. Así que empezamos un camino contestatario, de lucha frontal contra el Estado. Esto a nosotros nos hizo bien, porque nos ubicó en que, desde los sectores más carenciados se puede decir “no”: y en este sentido tomamos la rebeldía de los Zapatistas como ejemplo. Porque los Zapatistas también dijeron “no” y con ese grito conmovieron al mundo. La construcción de una política autónoma empieza con decir “no” a algunas cosas. El neoliberalismo nos llevó a decir que todo se justificaba: se justificaba la destrucción de un país, porque esa era la condición para entrar en el primer mundo. Se justificaba que millones de trabajadores quedaran en la calle prácticamente empujados a la desaparición social, para poder tener precios competitivos de las mercancías y poder comerciar con los países del Primer Mundo y así una capa social parasitaria pudiera ubicarse dentro de los negocios internacionales, para enriquecerse desmedidamente. Se justificaba la destrucción y el desguace del Estado porque se decía que no había otra forma de hacer eficientes las empresas. Y de alguna manera todos empezamos a justificar cada uno de los hechos vergonzosos que sucedían a nuestro alrededor.
Entonces desde algún lugar tuvimos que empezar a decir no. Nosotros lo aprendimos de los Zapatistas, lo aprendimos de las madres de Plaza de Mayo, lo aprendimos del Movimiento Sin Tierra, de Brasil. Y empezamos a reconstruirnos. Y teníamos la necesidad de demostrar que lo que decíamos, que -teníamos la fuerza y la capacidad de trabajo intacta- era verdad.
Que no éramos vagos, que no nos “corren con la pala”…, frase que dicen últimamente los funcionarios… Para eso teníamos que empezar a organizarnos alrededor del trabajo. Empezamos a construir los emprendimientos, creyendo que era una forma de empezar a ejercer alguna forma de incidencia en la macro política y empezar a construir nuestra propia ciudadanía ejerciendo el derecho elemental de acceso al trabajo digno, con la premisa que un “derecho formal no ejercido no es derecho”.
Nos dimos cuenta que no hay posibilidad de reinserción en la vida ciudadana de los sectores excluidos si no hay posibilidades de reinserción social, pero esta falta de reinserción social influye negativamente, sobre otros sectores que pueden estar ejercitando su vida ciudadana. ¿Por qué? Porque esta ausencia de reinserción social implica que quienes son objeto permanente de asistencialismo, quienes son objeto del clientelismo perverso, en las elecciones definen quienes son los gobernantes. De manera que un gobernante mal elegido influye en la cotidianidad de los sectores medios y también de los sectores empresariales, porque es a partir del asalto al poder del Estado y por su corrupción, donde se crean los grandes negocios que hunden al País y los deja sin perspectiva de progreso.
Entonces, existen hoy sectores que no pasan hambre y que quizás no sufren la desocupación, pero se hallan hastiados y sin salidas y marchan irremediablemente hacia la exclusión. Porque esta perversión del neoliberalismo no alcanza con la concentración de la economía en pocas manos, también deja fuera del sistema a todos aquellos seres humanos que todavía guardan en su corazón algún rasgo de humanidad, dejando a su paso un tendal de excluidos morales, que atraviesa todas las capas sociales.
No es solamente en el sector de los trabajadores, sino también está presente en los sectores medios donde la violencia los empuja cada vez más al aislamiento y también en el segmento de las pequeñas y medianas empresas, que lo agobia la competencia desleal de productos subsidiados, y no pocas veces, las prácticas mafiosas que terminan fundiéndolos.
De las nuevas prácticas mafiosas surgen todos estos procesos de liquidación de empresas de manera fraudulenta. El cementerio de empresas es tan grande que cualquier sector industrial que uno recorra encuentra fuerzas productivas que no están produciendo y encuentra trabajadores desocupados que no están produciendo. ¿Por qué? Porque la concentración de la economía y la forma de actuar del neoliberalismo ha llevado a la liquidación de fuerza productivas cual si fuera una guerra devastadora. Entonces nosotros teníamos que empezar a demostrar que podíamos empezar a producir por nuestra cuenta, y empezamos con los emprendimientos productivos autogestionados.
Este, el de los emprendimientos productivos es el tema más interesante al que yo me quería referir hoy. Porque con los emprendimientos productivos autogestionados nosotros empezamos a ver la posibilidad de organizar nuestra propia fuerza social. Y desde el movimiento de Trabajadores Desocupados, donde el trabajo primordial, la organización esencial es territorial; y por supuesto, no es igual al de fábricas recuperadas, es mucho más complejo, y por lo tanto requiere de respuestas también mucho mas complejas…
Es difícil porque, tenemos que empezar a reunir grupos que tienen diversas capacidades y empezar a recuperar los conocimientos que se tenían en la fábrica o concebir las capacidades que nunca habían podido ser demostradas, como en el caso de los mas jóvenes Entonces, le dimos muchísima importancia a la construcción del grupo, porque centramos, -al revés de lo que hace el neoliberalismo, ajustado en la tecnología, centrado en los factores que no tenían que ver con lo humano-, nosotros concentramos nuestra tarea en la demostración de la enorme capacidad del hombre, cuando como sujeto lo desee, para su propia transformación.
Entonces empezamos a construir todo en grupo, viene un compañero que nos plantea la posibilidad de empezar algún proyecto y nosotros le decimos: “juntate con otro, veamos lo que podemos inventar” y a partir de allí surgen necesidades, surgen posibilidades de hacer.
Nosotros tenemos varios emprendimientos productivos que todavía funcionan y otra cantidad impresionante que se fundieron. Así que experiencia de fundir emprendimientos tenemos mucha. De los que funcionan, tenemos una panadería, Es una panadería artesanal que vende el pan a un peso y la docena de facturas a $1, y los compañeros sacan de excedente para sobrevivir, más de 2 planes Jefes y Jefas de Hogar por mes. Y algunos de los niños de nuestro barrio pueden comer facturas todos los días porque el precio es accesible. A $2,40 como se vende en las panaderías ya no sería accesible para estos sectores… Por ello el impacto con este emprendimiento productivo es realmente fuerte.
También tenemos un taller de estampado y serigrafía, este impacta fuertemente en los sectores mas jóvenes, más que nada, por que estos son quienes tienen gran necesitad de expresarse, como lo demuestran con los enorme tatuajes en sus cuerpos o las mochilas todas escritas con el nombre de su banda predilecta o su club de fútbol. La sola posibilidad que un grupo de jóvenes sea contenido por esta actividad productiva y no termine en la cárcel o con una bala disparada por algún ”gatillo fácil” vale la pena para seguir intentando mantener este espacio mas allá de si es rentable económicamente, ya que se nos fundió varias veces y ahora estamos nuevamente tratando de recuperarlo.
Una editorial donde ya llevamos editados dos libros, y a punto de editar un tercero, quizás este nuevo sea él más importante por la temática que aborda, en este momento preciso. Nosotros creíamos que la recuperación de los bienes materiales para producir trabajo también debía ir acompañado de la recuperación de los bienes simbólicos que el neoliberalismo nos había quitado: la palabra, el arte, la cultura.
Es sin lugar a dudas, la recuperación de los valores perdidos, una lucha integral. En el año 2.001 teníamos una audición de radio en una FM en Laferrere (FM Encuentro) todos los domingos salíamos al aire con reportajes a luchadores sociales, intelectuales reconocidos como es el caso de Rubén Dri o Vicente Zito Lema o vecinos del barrio que venían a contarnos sus problemas. Así fue que, cuando fuimos al Primer Foro Social Mundial de Porto Alegre, trajimos mucho material para la radio, pero, teníamos el programa solamente una hora una vez a la semana. Cuando ya se hizo aburrido para los vecinos que escuchaban el programa, que todos los domingos siguientes continuáramos emitiendo reportajes hechos en el marco del Foro, decidimos, con ese importante material armar un libro. Entonces, pedimos asesoramiento, como se podía hacer para publicarlo. Enseguida nos encontramos con un serio problema; ninguna editorial nos publicaría algo que realmente era nada más que un compromiso, que teníamos nosotros con los reporteados, pues nos habíamos comprometido que sus posturas serían difundidas.
Alguien nos dijo; “nadie se los va a publicar, si ustedes quieren publicar algo pueden amar una editorial”. Tenés que montar una sociedad, te presentas ahí al instituto que te legaliza y tenés una editorial. En ese momento todavía no teníamos legalizada la Cooperativa. Y conseguimos el financiamiento para hacer el libro; dos compañeros aportaron los fondos y nosotros pagamos el libro con el sistema de venta anticipada…, y ese fue nuestro primer libro que se llamó el “Primer Foro Social Mundial desde los desocupados” -Acampamento y mate amargo-. Hicimos una edición de 500 ejemplares, nos decían que eran muchos. Y los vendimos rápidamente. En la presentación solamente, que se hizo en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo coincidente con las jornadas de lucha contra el ALCA en Abril del 2.001, se vendieron alrededor de setenta ejemplares, también estuvo en Québec, Canadá, en la Universidad Nacional de México. Y por él articulo publicado por nuestra compañera Soledad Bordegaray sobre la mística en los Movimientos Sociales fue invitada a exponer por una Cátedra de la Universidad de Nueva York de Estados Unidos de Norteamérica.
Aparte de cumplir con nuestro objetivo fue un buen negocio, e hicimos rápidamente el otro, donde ya contábamos nuestra historia, que se llama “De la culpa a la autogestión”. Y tomábamos el contenido de la culpa, tratada como un instrumento de dominación, no el tema psicoanalítico, sino como arma de dominación que algunos perversos habían instalado entre los desocupados para desde allí dominar. La primera edición de mil ejemplares se agotó y en estos momentos está en las principales librerías la segunda edición, que se hizo en asociación con Ediciones Continente y fue impresa en la empresa recuperada Chilavert. Esta compilación de trabajos escritos que dan cuenta del tránsito por distintos momentos en que atraviesa la construcción de nuestro movimiento nos deja enorme satisfacciones. Es muy rentable económicamente, pero lo más importante, ha sido que visibilizó una manera de ver las cosas y probó que la posibilidad de recuperación de lo simbólico no está en manos solamente de los intelectuales, sino, que debe ser una tarea colectiva que involucre a todos los actores interesados en transformar la realidad que nos circunda. Tuvo gran repercusión periodística, fue mencionado varias veces por ( el diario) Página 12 y hasta apareció un pequeño comentario en el Suplemento Zona de (el diario) Clarín. Últimamente, y para nuestro orgullo, no hay investigación, artículos periodísticos, o libros, que refiera a la construcción de los movimientos sociales en la Argentina, que no lo tenga como bibliografía recomendada.
Y ahora estamos preparando otro - está en la etapa de edición- que tiene de título “Cuando con otros somos nosotros”, y les voy a explicar por qué ese título.
Nuestro movimiento se ha caracterizado por tener algunas posturas que nos definen. Como podrían ser, entre otras, el “rechazo a los planes asistenciales” que la corruptela del Estado entrega de manera clientelar a los Jefes y Jefas de familia, o la obcecada militancia para la recuperación de “la cultura del trabajo”. Últimamente, también reconocidos como los que abrieron el “primer jardín de Infantes piquetero” en el barrio La Juanita, uniendo el trabajo con la educación, la educación con el trabajo, en la perspectiva de construirnos como ciudadanos libres. Pero además nos dimos cuenta que una impronta que recorre cada paso de nuestro movimiento ha sido que toda nuestra construcción siempre la hicimos con otros, Otros iguales pero a la vez también distintos. Otros con quienes acordábamos en tener los mismo objetivos estratégicos y otros que no. Así fue que, cuando nos quedamos solos, aprendimos de las Madres de Plaza de Mayo, de los Zapatistas y los Sin Tierra, pero también de otras personas u otros movimientos. El mensaje permanente del neoliberalismo es, individualismo en contra de lo colectivo, el fraccionamiento contra la unidad, señalar lo distinto para instalar la imposibilidad de la igualdad, la desconfianza en el otro, como mecanismo de rompimiento de la argamasa que une a los valores y principios que necesitan de la confianza mutua para su concreción. Nosotros nos opusimos a estas recomendaciones del pensamiento neoliberal, empíricamente, como actos de rebeldía nomás. Ahora nos dimos cuenta que, cuando más nos acercábamos a otros, cuando más nos asociamos con otros, mas potenciamos nuestra capacidad de autonomía, que en definitiva es el principio rector por el cual existimos como movimiento. Este libro reflejara como afectamos y somos afectados en relaciones que no siempre tienen los resultados esperados, pero si son, sin lugar a dudas, una inagotable fuente de aprendizaje.
La editorial es uno de los emprendimientos productivos de mayor capacidad de excedente y con el que financiamos hasta ahora, todos nuestras actividades como Movimiento.
Después tenemos un taller de costura, en el que estuvimos dos años buscando capacitarnos, posteriormente para conseguir financiamiento para la maquinaria, y ahora en este año logramos ponerlo en marcha como un taller. Antes sólo usábamos las máquinas para capacitación de todas las vecinas que quisieran en el barrio y alguna de las mujeres hacía ciertas prendas y las vendía en la feria. Y esto tiene enormes inconvenientes para poder reproducir, porque cuando terminamos de vender toda la producción, la mitad de la plata o más ya no la teníamos y no podíamos comprar insumos. El taller de costura como todos los demás emprendimientos los hacemos sin un solo peso del Estado argentino. Una donación de la embajada Suiza para comprar las máquinas de coser fue lo más importante que habíamos recibido hasta ahí, y todos los aportes individuales de personas. En esta última etapa el equipamiento del taller de costura tuvo otras donaciones que vinieron de la mano de Ricardo Faerman Presidente de Confederación General Económica y una máquina recta que nos donó Juan, un nieto recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo con el honorario recibido por una entrevista realizada para el programa “Ser urbano” que conduce Gastón Pauls. Junto con la cuestión de los emprendimientos productivos, también decíamos que la vuelta a la cultura del trabajo era muy dura, con la sola voluntad de ser libre no alcanzaba, había que empezar a pensar en las futuras generaciones y diseñar un proyecto educativo en ese sentido. Creíamos que había que combinar la cuestión de la cultura del trabajo con la educación: si queríamos formarnos para esa posibilidad o por lo menos dejar en nuestros niños las herramientas para ser ciudadanos libres, teníamos que darle enorme importancia a dos componentes que son fundamentales para ejercer la libertad y el ejercicio del derecho: el trabajo y la educación.
Así que tomamos una escuela en el barrio La Juanita en el Partido de La Matanza en la Provincia de Buenos Aires, estaba abandonada…, la reconstruimos, y ahí funcionan nuestros emprendimientos desde el mes de Septiembre del 2001; y desde Mayo del 2.004 empezó a funcionar un jardín de infantes comunitario con la idea de que en un año o dos empiece la escuela primaria. Armar un proyecto educativo que no contenga la lógica del sistema dominante, no es fácil. Se discutió mucho si la escuela sería solamente para los hijos de los integrantes del movimiento o si correspondía abrirse al barrio, si el proyecto pedagógico convenía ser totalmente alternativo o si debíamos respetar la currícula oficial… en casi todos los aspectos decidimos optar por un camino intermedio, que sea reconocida, para no tener niños cautivos y que puedan cambiarse, a mitad de año si no les gusta. Dejar abierta la posibilidad de que si no les gusta este tipo de enseñanza puedan irse a otro lado, pero al mismo tiempo agregar a la currícula oficial la impronta del cooperativismo, la de defensa de la vida, la ecología, reivindicar los valores y principios que el movimiento ha sostenido y conceptuar sobre las formas asociativas que dió lugar a mantener un movimiento como el nuestro.
Los movimientos sociales en Latinoamérica no sólo han demostrado ser eficaces para combatir las causas que crean la pobreza y denunciar a quienes las generan sino que, también son el reservorio de los valores más sentidos de la humanidad tales como son la solidaridad, la libertad, la cooperación y el amor por el semejante.
Tanto en el movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, en Brasil, el movimiento indigenista del Ecuador, o en los caracoles autónomos en Chiapas, se desarrollan espacios educativos. Estas son escuelas distintas por la realidad desde donde abrevan. No es el Estado con sus necesidades quien dirige el proyecto educativo. Son los propios movimientos con capacidad operativa y madurez suficiente capaces de definirse como sujetos sociales de la transformación, quienes lo hacen. Es que en realidad, un sujeto social que se propone como objetivo la transformación social, y puede mantenerse en el tiempo y no ser coptado por políticas internas contrarios a las que le dieron origen, de hecho se va transformando en un sujeto pedagógico. Porque todo lo que hicimos desde los movimientos de trabajadores desocupados o movimientos piqueteros como más les guste llamarlos, para romper el “sálvense quién pueda” o el “todos contra todos”, y asentarnos en la cuestión de la solidaridad…, tenemos que transmitirlo a nuestros niños.
Pensamos que hay enormes posibilidades de que estos procesos proliferen por todos lados, es más, creemos que este movimiento social debe tomar en sus manos la educación, como única garantía que estos valores no se pierdan, porque es ir dando cuenta de un proceso que viene de lo más abajo. Millones de personas estábamos condenados a la desaparición, a la desaparición social, a la muerte y de pronto decimos ¡No! queremos recomponernos, queremos reinsertarnos, queremos recuperarnos y esto tiene que ser tenido en cuenta porque tiene que ver con la esperanza, con la esperanza activa, con la construcción de proyectos, tiene que ver con el futuro. La escuela, ¡nuestras escuelas! son los lugares adecuados para estos fines.
Nosotros estudiamos y tomamos mucho de los pueblos que han sufrido genocidios, los pueblos indígenas, el pueblo judío; y decimos que aún en los campos de concentración más siniestros, seguramente, un papá que tenía esperanza, le estaría enseñando a sus hijos los valores que lo habían motivado para tener la vida que había elegido.¿Por qué? Porque tenia alguna esperanza de resistir.
Relacionar el proyecto educativo a la cuestión del trabajo es fundamental.
Pero no estamos pensando que las grandes fábricas van a tomar a millones de personas, porque no les conviene, porque no quieren, porque se fueron, como Brukman, porque prefirieron otra cosa. Ahora, el ejercicio de esa libertad nos exige que seamos nosotros los que busquemos nuestro propio trabajo, es posible. Nosotros creemos que es posible. Hay dificultades, pero estar condenados a muerte y empezar a ver que hay dificultades para salir, es una gran diferencia. El camino es muy largo y difícil pero no imposible.
Es más nos parece que es posible si se desarrolla la economía social, entendida como la economía que se opone por los valores que la sustentan a la economía de mercado. Allí está el anclaje, ésta es la fuente que potencia las perspectivas de cambio. Vista la economía social por su contenido distinto, mas allá del formato que tome, llámense cooperativas, fábricas recuperadas, emprendimientos productivos autogestionados, clubes de trueque y múltiples formas más. Lo importante es que no estén asentadas sobre la lógica de la “optimización de la productividad” o la “optimización de las ganancias” porque eso significa máxima explotación y de nuevo se pondría la ganancia y la acumulación por encima de las necesidades de los hombres y el cuidado responsable de la vida en el planeta. La otra pata para el desarrollo de la economía social es que existan compradores con un determinado perfil.
Podríamos decir, groseramente, que hay dos manera de comprar un producto, una, la persona que va a un lugar y elige el producto, sean éste una prenda de vestir o pan o facturas porque son los mejores y los más baratos, estas personas están comprando con la lógica del mercado.
Otra forma es la persona que mira que hay detrás del producto, cómo fue concebido, si fue explotando niños en algún país lejano, (o no tan lejano ) o compran porque tiene el plus valor, que es el haber sido hecho por quienes están dejando de ser condenados a muerte y su producido conlleva un canto a la vida y la libertad, y ése es un plus valor no obtenible en la economía de mercado. Por haberlo producido con compañeros que estaban condenados a muerte este plus tiene un gran valor, particularmente, para la gente que todavía no pasó por esa situación; pero que de alguna manera siente, que si no se soluciona este problema, mañana puede ser un complicación para ellos también.
Y creo que eso es a lo que debemos recurrir: el hombre puede transformar la realidad porque tienen en su interior la posibilidad de ver al otro como un semejante. Creo que ese es el valor más importante que tiene la economía solidaria y que es posible generar nuevos procesos a partir de allí.
Esto que nosotros vemos a diario mucha gente nos compra a nosotros un libro, una remera no porque sea de mejor calidad o más barata, nos compran porque simplemente quieren que sigamos existiendo.
Y esto se empieza a ver no sólo en Argentina sino en otras partes del mundo. Y con esto quiero terminar, ahora, con el taller de costura, este último año hemos empezado a trabajar a otra escala por lo tanto el sector donde van dirigidos nuestros productos son distintos. A partir de una gestión de Poder Ciudadano, puntualmente de su Director Ejecutivo Carlos March, tomamos contacto para que nos ayudara en el taller de costura Martín Churba, quien es un diseñador top del momento, dueño de la marca “Tramando” y en su negocio de la calle Posadas y Rodríguez Peña se visten las mujeres más elegantes de la Recoleta. Las revistas de la moda dicen que con sus diseños vanguardistas han revolucionado la moda de los últimos tiempos.
Así tomamos contacto con él, y nos asociamos en un programa que se presentó este año que se llamó: “Pongamos el trabajo de moda, para siempre”, empezamos a confeccionar guardapolvos en el taller de costura, tomamos el guardapolvo como un icono del trabajo, no porque era el mejor negocio sino porque es un icono del trabajo que atravesaba todas las capas sociales porque al guardapolvo lo usa tanto el científico, como el mecánico, el médico y el docente, como el compañero que trabaja en una oficina. Así, el guardapolvo como icono del trabajo era la prenda que elegimos para apuntalar este programa. Y a partir de allí la sorpresa fue que nuestros guardapolvos se exhibieran en la feria de “Buenos Aires Fashion” que Martín Churba los usara al final del desfile, pero la sorpresa mayor fue que a partir de esto, hace un tiempo, hubo una comunicación de una tienda de ropas de Japón, donde este diseñador presenta su indumentaria, para exportar guardapolvos. Así que hicimos 50, que son los prototipos, los mandamos a Japón, (hoy ya han salidos otros pedidos) pero nosotros con ésos estábamos hechos. De pronto de los que no teníamos nada para dar, de los que estábamos totalmente desaparecidos del sistema, de los que ya no servíamos más, de pronto surge una posibilidad que todo el mundo espera…
Nosotros seguimos pensando que el valor más importante es haber intentado esta alianza, con un diseñador exitoso, con un hombre que no tenía por qué pensar en nosotros, y haber tenido la confianza de poder construir este espacio de aliarse con otro, como para estar pensando hoy, desde otro lugar. Una persona que su mundo es la Recoleta unos de los lugares más selectos de Buenos Aires, podría pensarse y con razón. ¿ qué tiene en común con los habitantes de un barrio humilde de La Matanza en el oeste del conurbano bonaerense como es La Juanita?.
Ninguna duda; es el sentido solidario, este diseñador es uno de los que entendió lo que queríamos. Que nuestra vuelta al trabajo no era volver al pasado. Hay otros que todavía no entienden, son los mismos empresarios que decían que no servíamos más, y que hoy nos convocan porque tienen necesidades de producción, y por salarios miserables, creyendo que responderemos mansitos, haciendo colas frente a sus fábricas, como si nada hubiera pasado en estos años de destrucción. No, esos no nos entienden. No tienen ni idea de lo que pasa en la cabeza de las personas que quedan desocupadas cuando les dicen que ya no sirven.
Martín Churba es el ejemplo de empresario socialmente responsable, que nos hace pensar que la crisis que vivimos en el país atravesó todos los estamentos de la sociedad y dejó huellas profundas, es la punta del iceberg de un proceso muy profundo en la sociedad. ¿Dónde terminará este programa que reivindica la cultura del trabajo? No sabemos, pero ya sin lugar a dudas para nosotros ha sido una posibilidad enorme que nos reivindica en nuestra obcecada lucha por recomponer los lazos sociales destruidos por los proyectos neoliberales.
También es necesario destacar en toda esta parte de nuestra construcción el rol destacado de Poder Ciudadano, fundamentalmente de su Director Ejecutivo Carlos March, quien generosamente puso la agenda institucional de la ONG para que otros sectores de la sociedad conocieran los proyectos, los sueños, las utopías de un grupo que no eligió ser piquetero, pero que está dispuesto a luchar con toda su fuerza para ser escuchado.
Otra pregunta que generalmente nos hacen es si esta alianza es para que algunos de los componentes dominen a otros. Posiblemente algunos lo están pensando. No es nuestro caso. Sí, las influencias de la relación cuando son auténticas y democráticas, siempre tienen un ida y vuelta. Hace poco en un reportaje de la revista La Nación, apareció una frase de M. Churba que nos llenó de emoción dice algo así: ”la creatividad y la belleza y el arte, no son patrimonio ni derechos de los ricos, ni salen de los lugares lindos y prósperos”. No adjudicamos a nuestra alianza esta frase, posiblemente, Martín Churba lo pensó desde siempre, pero seguramente en algo aportamos para que se anime a decirlo. ¿Seguirán otros artistas que también se animen a expresarlo? Ya que el trabajo autogestionado tiene mucho de creatividad, tiene mucho de arte. Y creo que es por eso que nos entendemos con los artistas.
Por ultimo quería decirles que agradecemos la posibilidad de comunicarnos con ustedes, poder contarles nuestra experiencia sabiendo que algunas pueden servir para lo que hagan otros y seguramente otras no.
Pero les quería decir que nosotros estamos convencidos que la economía solidaria puede ser una fuente inagotable de inclusión social y que a partir de esa inclusión social podemos empezar a construir ciudadanía. Y no me referí mucho a la cuestión de ciudadanía que es lo que nosotros menos manejamos. Ustedes saben mucho más que nosotros, pero creemos, que es fundamental. No se puede estar pensando que desde los sectores que son objeto de asistencia, se pueden construir sujetos de derecho. Hay que pensar en la inclusión social para construirnos como sujetos de derecho y ,entre otras cosas para lograrlo, nos tenemos que apoyar en dos pilares imprescindibles para la libertad, que es el trabajo y la educación, la educación y el trabajo. Muchas gracias.”